El Mundial era fácil de explicar. Treinta y dos selecciones, ocho grupos, pasaban los dos primeros, octavos de final y listo. Quien creció con esa versión tiene un esquema mental que ya no coincide con el torneo real.
La edición de 2026 cambió la estructura más que ninguna otra desde 1998. Ahora hay 48 selecciones, 12 grupos, una ronda eliminatoria que antes no existía y una vía de clasificación para los terceros que altera de verdad la forma de jugar la fase de grupos. Aquí lo desglosamos todo, junto con las reglas que deciden los partidos cuando acaban igualados.
El Mundial de la FIFA es un torneo internacional masculino que se disputa cada cuatro años. Compiten selecciones nacionales, no clubes, así que los futbolistas representan al país del que son elegibles y no al equipo que les paga.
Se juega en dos fases muy distintas. Primero la clasificación, que dura años e implica a la gran mayoría de las 211 federaciones miembro de la FIFA. Después el torneo final, unas cinco semanas de fútbol en el país o los países anfitriones.
España es la campeona vigente tras ganar 1-0 a Argentina en la prórroga de la final de 2026. La siguiente edición es la de 2030.
Cuarenta y ocho. Así es desde 2026, cuando la FIFA amplió el formato de 32 equipos que estaba vigente desde Francia 98.
La ampliación no es un cambio cosmético. Añadió cuatro grupos, una ronda eliminatoria entera y llevó el torneo de 64 a 104 partidos. También alargó el calendario: el Mundial de 2026 fue el más largo de la historia.
Para 2030, 48 es la base confirmada y la clasificación se está organizando en torno a esa cifra. Existe una propuesta de la CONMEBOL para ampliar la edición del centenario a 64 selecciones de manera excepcional, que la FIFA ha aceptado estudiar. Ha recibido oposición pública de la UEFA, no hay decisión tomada y la FIFA no ha publicado un plazo para tomarla. Hasta que eso cambie, la cifra con la que trabajar es 48.
No existe un formato único de clasificación. Cada una de las seis confederaciones organiza el suyo, y varían enormemente en duración, estructura y dificultad. La ampliación a 48 equipos aumentó las plazas disponibles para todas ellas.
Primero una fase de grupos, en la que los primeros se clasifican de forma directa. Los segundos van a la repesca, acompañados de los mejores ganadores de grupo de la Liga de Naciones que no se hayan clasificado por otra vía. Esas repescas son semifinales y finales a partido único, lo que las convierte en algo corto, brutal y propenso a sorpresas.
Las diez selecciones se enfrentan entre sí a ida y vuelta en una única tabla, durante casi tres años. Se considera la clasificación más dura del mundo porque no hay partidos flojos ni sorteo tras el que refugiarse. Todos los rivales son serios.
Cada una usa un sistema de varias rondas: normalmente eliminatorias previas para las selecciones peor clasificadas, después fases de grupos y, en algunos casos, una ronda final o repesca. La situación de la CONCACAF cambia bastante según si sus grandes selecciones son anfitrionas y, por tanto, se clasifican de oficio.
Las últimas plazas se deciden en un minitorneo entre selecciones de distintas confederaciones. Es corto, se juega poco antes del Mundial y ha producido históricamente algunas de las clasificaciones más inesperadas.
Los países anfitriones se clasifican automáticamente. Con seis anfitriones en 2030, eso supone una parte considerable del cuadro decidida antes de que ruede un balón en la clasificación, y cambia las cuentas para el resto de selecciones de esas confederaciones.
Las 48 selecciones clasificadas se reparten en 12 grupos de cuatro. Cada equipo se enfrenta una vez a los otros tres, así que juega tres partidos.
Sencillo. Lo complicado llega cuando hay empates.
La FIFA aplica un orden concreto. Primero cuenta el rendimiento global en el grupo, y solo si el empate persiste entra en juego el enfrentamiento directo. Esto sorprende a mucha gente, porque varias ligas nacionales lo hacen justo al revés.
Los puntos de Fair Play son un cálculo disciplinario, no una valoración subjetiva. Las tarjetas restan cantidades fijas: una amarilla resta un punto, una doble amarilla que acaba en expulsión resta tres, una roja directa resta cuatro, y una amarilla seguida de roja directa resta cinco. Pasa el equipo con mejor registro.
Ya ha decidido una clasificación mundialista: en Rusia 2018, Japón avanzó por delante de Senegal únicamente por puntos de Fair Play. Es raro, pero no es teórico.
Con 12 grupos que producen 24 clasificados directos, la FIFA necesita 32 equipos para las eliminatorias. El hueco lo llenan los ocho mejores terceros del conjunto de los 12 grupos, ordenados por puntos, diferencia de goles, goles marcados y así sucesivamente.
Esta regla tiene un efecto real en cómo se juega la fase de grupos. Con el antiguo formato de 32, quedar tercero significaba volver a casa. Ahora muchas veces no, lo que implica que una selección que pierde sus dos primeros partidos todavía puede jugarse algo, y que un equipo ya clasificado puede encontrarse enfrente a otro con muchísimo más en juego.
También genera incertidumbre auténtica. El tercero de un grupo puede no saber si ha pasado hasta que terminan de jugarse otros grupos.

Treinta y dos equipos, eliminación directa, sin partido de vuelta. El que pierde, se va.
Esta ronda es nueva. No existía antes de 2026 y es consecuencia directa de la ampliación. A los primeros y segundos de grupo se suman los ocho mejores terceros, y el cuadro está definido de antemano en el reglamento del torneo.
Los cruces que implican a los terceros no se improvisan. La FIFA publica una tabla de combinaciones que cubre todos los escenarios posibles, porque el emparejamiento cambia según de qué ocho grupos salgan esos terceros. Hay cientos de permutaciones posibles y la tabla las resuelve todas.
A partir de ahí, eliminatorias a partido único convencionales. Los perdedores de las semifinales disputan el partido por el tercer puesto, el único encuentro del torneo cuyo sentido nadie termina de tener claro.
Si un partido de eliminatoria acaba empatado tras los 90 minutos más el tiempo añadido, se juega una prórroga: dos tiempos de 15 minutos, completos y no a gol de oro. Si persiste el empate, la tanda de penaltis decide.
Las tandas empiezan con cinco lanzamientos por equipo. Si siguen igualados, se pasa a muerte súbita, alternando lanzamientos hasta que uno marque y el otro falle.
Un jugador que ve dos amarillas en partidos distintos cumple un encuentro de sanción. Una roja directa implica al menos un partido, y el comité disciplinario de la FIFA puede ampliarlo según la infracción.
Las tarjetas amarillas se borran después de los cuartos de final. El motivo es claro: la FIFA no quiere que un futbolista se pierda una final del Mundial por una amonestación vista en un partido de grupos cinco semanas antes.
Cinco sustituciones por equipo, repartidas en un máximo de tres paradas de juego más el descanso. Si el partido llega a la prórroga, cada equipo dispone de un sexto cambio y una ventana adicional. Las sustituciones por conmoción cerebral se gestionan aparte y no cuentan para el límite.
La FIFA ha ampliado las listas en los últimos torneos, con 26 jugadores permitidos en el Mundial de 2026 en lugar de los 23 tradicionales. Las convocatorias más amplias importan más de lo que parece, porque el torneo moderno exige muchísimo fútbol en muy poco tiempo.
El videoarbitraje revisa cuatro tipos de decisión: goles, penaltis, rojas directas y errores de identidad. No revisa todo, y está diseñado para intervenir únicamente ante errores claros y manifiestos.
La tecnología de fuera de juego semiautomático ya es estándar. Combina cámaras de seguimiento de extremidades alrededor del estadio con un sensor dentro del balón, lo que permite al sistema determinar el instante exacto en que se juega el balón y dónde estaba cada futbolista en ese momento. El resultado es un aviso automático a los árbitros, que después confirma una persona.
En la práctica, para quien está viendo el partido, esto significa espera. Los goles se revisan a menudo antes de darse por buenos, y los mercados de apuestas en directo suelen suspenderse durante esa comprobación. Espera a que se reanude el juego antes de dar nada por hecho.
Los árbitros están añadiendo bastante más tiempo en los últimos torneos, contabilizando celebraciones, cambios, lesiones y revisiones del VAR. Diez minutos de añadido al final de una parte ya no es una rareza. Si sigues un mercado que se liquida con los 90 minutos más el añadido, esa ventana es hoy notablemente más larga que hace una década.
El sorteo del torneo final se celebra varios meses antes del Mundial. Las selecciones se dividen en cuatro bombos según el ranking mundial FIFA, con las anfitrionas colocadas en el bombo 1 con independencia de su clasificación.
Se saca un equipo de cada bombo para cada grupo. Después se aplican las reglas de separación por confederaciones: en líneas generales, ningún grupo puede tener dos selecciones de la misma confederación, con la excepción de la UEFA, que clasifica demasiados equipos para que eso sea posible. Los grupos pueden incluir a dos europeas.
El sorteo importa más de lo que sugiere la cobertura habitual. Dos selecciones del mismo nivel pueden acabar con caminos completamente distintos hacia la final según cómo salgan las bolas, y eso se refleja de inmediato en las cuotas de ganador.
La ampliación a 48 es llamativa, pero no es inédita. El Mundial lleva creciendo casi toda su existencia, y cada ampliación anterior recibió las mismas objeciones que se están haciendo ahora.
El patrón se repite. De cada ampliación se esperaba que debilitase el torneo, y lo que hizo fue dar entrada a países ajenos a la élite tradicional. En 2026 debutaron selecciones como Cabo Verde y Curazao, y varias resultaron bastante más incómodas de lo que indicaba su ranking.
Si eso se sostiene con 64 equipos es exactamente el debate que la FIFA tiene ahora mismo.

Un Mundial no es solo una sucesión de partidos, es un problema logístico, y la logística repercute directamente en el rendimiento.
Los partidos de grupo se reparten a lo largo de unas dos semanas, con tres o cuatro días de descanso entre encuentros. Las eliminatorias comprimen ese margen, y una selección que llega hasta el final juega ocho partidos en cinco semanas y media mientras se desplaza entre sedes.
El torneo de 2026 llevó eso más lejos que ningún otro. Dieciséis ciudades sede en tres países supusieron varios husos horarios, vuelos internos largos y una variación climática considerable, desde el calor húmedo de la costa hasta la altitud de Ciudad de México. Las selecciones que cayeron en un bloque geográfico favorable tuvieron un mes bastante más llevadero que las que cruzaron el continente de punta a punta.
Eso importa por un motivo fácil de pasar por alto: el cansancio aparece al final de los partidos y al final de los torneos, que es justo cuando se juegan los encuentros decisivos. La profundidad de plantilla y el calendario de viajes no son factores vistosos, pero son reales, y suelen verse en el sorteo mucho antes de que alguien hable de ellos.
Se espera que el formato se mantenga: 48 selecciones, 12 grupos y 104 partidos. Lo que hace singular a 2030 es el reparto de sedes.
España, Portugal y Marruecos son las anfitrionas principales. Se jugarán tres partidos del centenario en Sudamérica, uno en Uruguay, otro en Argentina y otro en Paraguay, para conmemorar los cien años del primer Mundial disputado en Uruguay en 1930. El calendario propuesto por la FIFA los sitúa el 8 y 9 de junio de 2030, con la apertura del torneo principal el 13 y 14 de junio. La final se espera en España a mediados de julio, aunque el estadio no está confirmado.
Las selecciones implicadas en los partidos sudamericanos viajarán después a Europa o África para completar su grupo. Ningún Mundial anterior ha pedido algo así, y las consecuencias deportivas son sencillamente desconocidas.
La propuesta de los 64 equipos sigue sin resolverse. Si la FIFA la aprobase, la estructura que se discute son 16 grupos de cuatro con los dos primeros de cada uno pasando a un cuadro eliminatorio de 32. Serían 128 partidos. No hay nada decidido.
104 con el formato de 48 selecciones, frente a los 64 del antiguo formato de 32. Cada equipo juega al menos tres, y el que llega a la final disputa ocho.
Los dos primeros de cada uno de los 12 grupos pasan de forma automática. También avanzan los ocho mejores terceros del conjunto de grupos, hasta completar 32 equipos para las eliminatorias.
Se mira primero la diferencia de goles en todo el grupo, después los goles marcados, luego el enfrentamiento directo entre los implicados, a continuación los puntos de Fair Play y, por último, un sorteo.
Porque 48 selecciones generan 32 clasificados en lugar de 16. Doce primeros, doce segundos y los ocho mejores terceros suman 32, lo que obliga a añadir una ronda antes de los octavos. No existía antes de 2026.
Después de los cuartos de final, para que una amonestación del principio del torneo no deje a un jugador fuera de la final.
Cinco en el tiempo reglamentario, repartidos en tres paradas más el descanso, y un sexto en la prórroga. Las sustituciones por conmoción son adicionales.
Sí. Fue el caso de las tres anfitrionas de 2026 y vuelve a serlo en 2030, donde hay seis países implicados en la organización.
Los mercados se publican en el sportsbook de Casumo cuando están disponibles, incluidos los de clasificación entre torneos. Nuestra página principal de apuestas del Mundial profundiza en los mercados, y la sección de fútbol funciona todo el año.
Entender el formato hace que el fútbol se disfrute más. No hace que los resultados sean predecibles, y nada de lo que hay aquí debe leerse como una guía de lo que va a pasar.
Configura tus límites de depósito, gasto y apuesta, usa los avisos de tiempo de juego y tómate un descanso cuando te apetezca. Tienes las herramientas en Juega Bien y se activan en menos de un minuto.
18+. El juego puede ser adictivo. Juega con responsabilidad. Más información en Juego Seguro y en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego. Aplican términos y condiciones.
Casumo tiene licencia oficial de la Dirección General de Ordenación del Juego y sigue las leyes y regulaciones españolas.
Casumo opera bajo Casumo Spain PLC que cuenta con las licencias OTROS JUEGOS n/ref: GO/2018/025, BLACKJACK n/ref: BLJ/2019/027, RULETA n/ref: RLT/2019/030, MAQUINAS DE AZAR n/ref: MAZ/2019/062, APUESTAS n/ref: GA/2018/029, APUESTAS DEPORTIVAS DE CONTRAPARTIDA n/ref: ADC/2019/038 otorgadas por el Gobierno de España y que están reguladas por la Dirección General de la Ordenación del Juego en España.
Toda la información anterior relativa a las licencias está disponible públicamente mediante la página de operador de Casumo Spain PLC del sitio web de la DGOJ.
Casumo Spain PLC es una sociedad registrada y con domicilio social en The Unicorn Centre, Triq l-Uqija, Swieqi, SWQ 2335, Malta.
La dirección de la oficina del representante de Casumo Spain PLC en España está en la Avenida Doctor Arce 14, 28002 - Madrid, España.
Comuníquese con nosotros en hey@casumo.es
El juego puede ser adictivo. Por favor, juega con responsabilidad. Si necesitas ayuda en relación con sus hábitos de juego, encontrará más información en Juego Seguro. Leer más sobre Juega Bien y fejar.
Horario de soporte: 08:00 → 00:00 medianoche (CET/CEST)